Después del silencio que caracteriza cualquier línea de salida de una competición de resistencia, el estruendo se apodera del momento cuando miles de almas salen despedidas hacia su Sueño.

Curiosamente todos esos protagonistas tienen algo en común: dependen del agua para cruzar la Meta. Lo saben bien y por ello incluso han entrenado sus protocolos personalizados de hidratación para que sus organismos funcionen al nivel que les han llevado todos los entrenamientos que durante meses han coloreado el calendario.

El elemento que hace posible la vida en la Tierra, ese que se busca en Marte y en distintos puntos del Sistema Solar, ese que se descifra por la fórmula del H2O, ese, también hace posible que las pruebas de resistencia se puedan disfrutar del comienzo al final, de la primera línea, la de salida, a la última, la de llegada.

El organismo humano es básicamente agua. Aproximadamente el 66% del peso corporal es H2O, pero algunas partes del mismo contienen un porcentaje mayor como es el caso del cerebro (>90%) o la musculatura (>75%) mientras otras zonas acumulan menor porcentaje, como el tejido graso (<20%).

En función de la cantidad de agua que tiene un tejido se puede saber la dependencia de éste del líquido elemento para funcionar correctamente. Por ello, la hidratación durante el proceso de entrenamiento y la competición, es una cuestión esencial que se ha de cuidar al máximo, que también se ha de entrenar con las bebidas que mejor asimila cada deportista, con las que más le agradan y con las que más le pueden aportar durante las horas de actividad.

En torno a 450-650 litros de H2O puede ingerir un deportista durante los meses de preparación antes del Gran Día. Y es que, la musculatura depende en gran medida de ella para funcionar correctamente. Además, como quedó apuntado, el cerebro, para su correcto equilibrio y con ello la coordinación de los millones de acciones voluntarias e involuntarias que el organismo requiere para mantenerse con vida, también está condicionado por la cantidad de agua que contiene. Y si el cerebro coordina movimientos, de él depende en gran medida ejecutar correctamente el gesto técnico más eficiente en cada acción.

Cuando el esfuerzo físico aumenta, las reacciones químicas a través de las que se obtiene energía para la contracción y relajación muscular, producen calor. Ese calor ha de ser eliminado del interior del cuerpo para que éste siga funcionando correctamente. La forma de expulsarlo es a través del agua (en forma de sudor) que a través de los poros, se lleva al exterior.

Pues bien, esa pérdida constante de agua requiere ineludiblemente de una reposición constante para mantener el equilibrio entre deshidratación y rehidratación, una reposición que también debe de contener en la bebida tanto sales minerales como hidratos de carbono de absorción rápida (azúcares).

Beber cada 15-20-25 minutos entre 150-250ml de líquido (incluyendo sales y carbohidratos) se considera un protocolo óptimo en base a numerosos trabajos de investigación publicados. También es cierto que en los últimos tiempos han aparecido otras publicaciones que abogan por dejar al deportista que se hidrate cuando llegue a sentir la necesidad (siempre y cuando se conozca lo suficiente como para no haber cruzado la barrera de la deshidratación).

Si a todo ello se aporta un dato más, la claridad de que una hidratación adecuada es fundamental para el máximo rendimiento es total. Ese dato proviene de la cifra que muestra que cualquier deportista, incluso si se ha hidratado perfectamente durante su entrenamiento/competición, llegará con déficit de líquidos en su organismo al final de la actividad. Y es que, por muy bien que se hidrate cualquier persona, la pérdida de agua, sales y energía es mayor que la aportación que se puede hacer de ellas, máxime durante momentos de alta intensidad. Así pues, que el desequilibrio sea el menor posible es crucial para poder continuar manteniendo el mejor rendimiento independientemente de las horas de Reto.

Albert Einstein formuló la Teoría de la Relatividad. Afirmaba que todo en el Universo es energía, una idea que revolucionó el conocimiento científico. Pues bien, de toda esa energía que conforma el día a día, la que concluye con la fórmula del agua es de la que más se depende para vivir. Por consiguiente, es a la que más atención hay que prestar para llegar a hacer realidad el Gran Sueño de alcanzar la Meta.

Texto: José Ramón Callén Rodríguez.

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